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Alfredo
Veiga nieto
Análisis
Este texto
plantea las dificultades que enfrenta la inclusión en el campo de la educación, y cómo los condicionamientos culturales, políticos, sociales van configurando un prototipo
de normalidad, en donde quien no cumpla con los parámetros establecidos se
tildara de anormal; esta palabra trae consigo diferentes connotaciones, pero
dentro de la normalidad va en contra de el orden establecido por tanto es nociva,
los nombres utilizados para referirnos a la anormalidad varían una de las que más
me intrigo fue monstruo. “Un monstruo es un concepto muy amplio ligado a la mitología y la
ficción. Se aplica a cualquier ser que presente características, por lo general
negativas, ajenas al orden regular de la naturaleza. Los monstruos se describen
como seres híbridos que pueden combinar elementos humanos, animales, y
necrológicos, así como tamaño anormal, y facultades sobrenaturales. El término
se reserva para seres que inspiran miedo o repugnancia. También suele
utilizarse como descalificativo, para referirse a personas cuyos actos van en contra
de los valores morales propios. Asimismo, puede usarse de modo positivo, para
referirse a personas que descollan en alguna disciplina” (monstruo ,
2019)
.
El monstruo
representa la diferencia, además encierra una carga de poder, en donde aquellos
que se creen “normales” intentan imponerse sobre estas diferencias, en el rol
educacional esto genera tensión, donde el desarrollo de la docencia, juega
un rol importante y decisivo tanto en la calidad de la enseñanza y como en la formación de
una nueva generación de personas, que ven las diferencias como posibilidades para la construcción de valores, ratificando
la diversidad humana.
Como en
todas las creaciones, siempre van a tener dificultades, como ir en contra de
una “ normatividad” además de los diferentes obstáculos a la hora de ponerse a prueba. resulta curioso como los seres humanos encasillamos miles de comportamientos en un palabra como “ normal” y como hacemos lo mismo con los Monstruos. A sabiendas que
cada persona es única, y sus gustos reposan en la autonomía de su ser, por eso
los monstruos, los anormales, los incorregibles, son tan únicos que sus comportamientos
y singularidades no caben en una palabra.
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